Miedo

En algunas ocasiones podemos escuchar mensajes del tipo: «hágalo aunque tenga miedo», «no tengas miedo», «inténtalo aún con miedo», «quítate el miedo» … y aunque bien intencionados, conviene una reflexión sobre los mismos.

El miedo nos avisa de un peligro, será útil o no si el peligro sobre el que está llamando la atención es certero o no; y si aún pasado un peligro real el miedo lo continuo manteniendo o no.

El miedo nos ha hecho sobrevivir como individuos y como sociedad, lo hemos desarrollado de una forma natural como un mecanismo de supervivencia. Como seres indivuales despojados de cualquier tipo de defensa, estamos muy indefensos ante cualquier tipo de amenazas. Hemos desarrollado nuestra inteligencia, lo que nos ha permitido adaptarnos al entorno y sobrevivir.

Si tú quieres llamar la atención de alguien, puedes optar por darle un pequeño golpe en el hombro; si no obtienes respuesta, puedes que optes por incrementar la fuerza del golpe hasta que consigas su atención. Esa es la función del miedo y la intensidad la notaremos en función del peligro del que quiere avisarnos. La evaluación de ese peligro es lo fundamental en este caso.

Puedo haber desarrollado en mi vida una predisposición inconsciente a que «el mundo es un lugar peligroso», por lo que se mantendrá activado ante casi cualquier situación, cosa poco útil. Ahora bien, hay muchas situaciones en las que el «miedo» sí que nos avisa de cosas útiles, lo esencial es volver a evaluar la situación y verificar si es o no útil que ese miedo continue colocado.

En alusión de nuevo a los mensajes que he comentado el principio, digo que merecen una reflexión, ya que no recogen el «contexto» donde se pueden lanzar o al que están haciendo referencia; y pretenden una generalización a «vivir eliminando el miedo», obviando las partes en las que nos es útil…y eso sí que puede representar un peligro.

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