Forzar Limitaciones

Si tú quieres aprender a tirarte en paracaidas, pero tienes miedo a volar, si quieres aprender a ser un buen cocinero, pero temes la utilización de cuchillos, si quieres ser veterinario, pero tienes un miedo irracional hacia gatos y perros…lo que introduce el «pero», es lo que ante todo hemos de atender para poder limpiarlo; ya sabes que el «pero» en una afirmación, «borra» todo lo que le antecede.

Curiosamente, cuando asistimos a determinadas formaciones, damos por hecho que la persona ya tiene suficientes habilidades generadas en cosas que están implicadas accesoriamente en ella como para poder desempeñarla. Si quieres ser veterinario, pero tu relación con los gatos y los perros no las gestionas de una forma adecuada, puedes adquirir muchos conocimientos teóricos acerca de estos animales, aunque en sí la práctica no la podrás desarrollar; lo que significa que nunca te podrás identificar y ejercer como veterinario.

Asi en ciertas formaciones, lo que a la persona se le «fuerza» es a que se «relacione con gatos y perros», sin gestionar adecuadamente esa situación, dejando a la simple manifestación de la «solución» el éxito de su resultado. Es aquello de «debes vencer el miedo».

Esto lo podemos relacionar con aquellas frases, todas muy bien intencionadas, aunque de escasa repercusión útil de: «debes vencer tus miedos», «has de estar más tranquilo», «debes ser más paciente, asertivo», «no debes estresarte»…como si fuesen cosas estáticas que se quitan y se ponen, en lugar de procesos a los que hay que atender el qué exactamente hace la persona, cómo lo hace, y para qué hace lo que hace; e ir introduciendo modificaciones.

¿Qué es lo que termina ocurriendo?, pues que a la persona se le fuerza a relacionarse con aquello que rechaza, y como consecuencia pueden terminar generando una abdicación de su proyecto, por limitaciones a las que hay que atender de forma distinta y prioritariamente. Si no me gustan las lentejas, la cuestión de la situación no se solucionará aunque alguien me diga que me las ponga para desayunar, almorzar, cenar y que me «obligue a comerlas»; sino atendiendo, investigando cómo yo genero la experiencia del «no me gustan las lentejas».

Deja tu comentario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Consultas Adaptadas a Cualquier Economia

CONTACTA AHORA