Escenas del futuro

Posiblemente si te separases de la lectura de este blog, o incluso de forma paralela al mismo, puede que estés pensando en qué actividad te vas a involucrar nada más terminar, cómo organizarás el día, hacia donde te moverás mañana y cómo lo harás, planificarás cosas a un futuro inmediato, medio o largo plazo….estás organizando escenarios que en una línea del tiempo están situados en un futuro incierto, indeterminado.
Para organizar estos escenarios empleamos dos herramientas fundamentalmente: la habilidad de imaginar y también la habilidad de recordar. Construimos mucha de nuestra imaginación en base a lo que hemos experimentado en un pasado. Al igual que mucho de lo que recordamos, no es tanto lo sucedido “realmente” sino de lo que luego nosotros ponemos de nuestra imaginación, huecos que quedan y que rellanamos desde esta imaginación, no llegando finalmente a distinguir cuanto queda del recuerdo real y cuanto de nuestra imaginación.
La construcción de estos escenarios a futuro las realizamos en base a un aprendizaje y una experiencia vital. Si desde una etapa muy temprana de tu vida, llegas a la comprensión de que: “el mundo es un lugar peligroso”, y desde ahí has organizado e identificado experiencias que “así lo han confirmado”, es muy posible que esos escenarios a futuro los organices desde ahí;  y curiosamente todo sea más la respuesta a un “sentir general”, más que a una detallada imaginación del escenario.
Por ejemplo, si alguien piensa en “que quiere tener un hijo y es su primera experiencia” puede que genere un “miedo inconcreto” a esa escena colocada en un futuro, aunque lo hará desde una sensación y no tanto identificando a qué cosas concretas genera esa inquietud, cómo las imagina, en base a qué imagina eso, si es una imagen estática de ello, si es algo dinámico que va evolucionando en el tiempo…existe poco detalle en la elaboración de ese futuro.
Esto es lo que constantemente recibimos a través de los medios: “tal medida tendrá unas consecuencias desastrosas”, mensajes que nos lanzamos unos a otros: “no tomes ese camino porque te estás equivocando y te arrepentirás”, o lo que nosotros después hacemos con nosotros mismos. Piensa en algo colocado en tu futuro y ahora explora el nivel de detalle que tienes de la cosa; “temo desarrollar un cáncer”: a qué edad, qué tipo de cáncer, cómo imaginas eso, cómo eso puede llegar a producirse, qué puedes hacer hoy para influir ese futuro….
Hacer un diagnóstico realista de las situaciones no es muy útil para identificar el entorno en el que nos estamos desarrollando, así como hacer predicciones, anticipar, conjeturar, anticipar…aunque siempre teniendo en cuenta, que nada las va a garantizar. Muy probablemente habrá elementos que yo no pueda preveer, y que cambiarán sustancialmente el escenario.

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