Entorno y Economia

Para sobrevivir en el mundo hemos de satisfacer nuestras necesidades, y para ello lo hacemos en base a la comprensión que del mundo y de nuestro entorno creamos: nuestro propio modelo del mundo. Ese modelo del mundo después lo trasladamos y lo formalizamos en cosas como la economía, con la que a posteriori diseñamos modelos que nos permiten caminar y desarrollarnos.
Desde hace unos años y poco a poco el modelo económico que mantenemos en la actualidad está devolviéndonos claros “feedbacks” de que está agotado, ya no funciona…Se dice que el “mejor amigo del hombre es el perro”, yo me quedaré con que “el mejor amigo del hombre es el chivo expiatorio” y ejemplo de ello lo encontramos en quienes desde una perspectiva simplista y reduccionista culpabilizan de este agotamiento a unos cuantos elementos y cuanto más indefinidos mucho mejor: el sistema, la sociedad, los capitalistas, los mercados….
El actual modelo económico nació bien entrado el S. XIX y vino a dar respuesta al cambio de entorno que entonces se estaba dando; nació de la forma en la que los hombres interpretábamos el mundo. Como cualquier modelo ha tenido sus fortalezas y sus debilidades. Las debilidades –parcialmente- se han situado en premisas, convicciones, que después la realidad se ha encargado de desmentir: “las personas pueden consumir sin límites, porque su capacidad de endeudamiento tampoco la tiene”
Pues bien, ahora nos encontramos en que hemos de generar otra forma de relación con nuestro entorno, porque nuestro entorno ha cambiado y mucho. Lo que no ha evolucionado es la forma en la que “nuestros gobernantes” se relacionan con el mundo. Posiblemente desbordados en una situación –de la que han sido los últimos en enterarse por desconexión con la realidad y comodidad- No han podido ni pueden evolucionar, porque su propio modelo de cómo funciona el mundo no lo ha hecho. ¿Cómo puedes tú notar lo que hay fuera, si no lo haces primero contigo?
Todo esto va a requerir un cambio en el paradigma del mundo, en un remodelado de lo que existe y en la creación de nuevos modelos de relación. Lo esencial es que esto que generemos lo hagamos también desde una nueva forma de pensar que incluye recordar e imaginar, atendiendo a lo que hay y anticipándonos a lo que puede devenir.
Un buen compositor de música para cine, por ejemplo, adapta del modelo de música que diseña al contenido del film. Para ello estudia su trama, personajes, ambientación…todo el entorno. Combina los elementos que hay en el entorno con los propios de la música, y no cesa en sus investigaciones sin plegarse a plagios de otras películas similares.
Nos hemos educado en la “repetición y el plagio”, y ahora nos damos cuenta que el entorno nos está solicitando “innovación y creatividad”. Existen formas de aprender estas habilidades. Esto forma parte de mi trabajo, porque tú a nivel individual es lo que necesitas y necesitarás para poder continuar desarrollándote en tu entorno, y no sólo limitarte a “copiar” los modelos que hay en tu entorno.

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