Escenarios

Desde nuestro presente recreamos nuestro pasado o bien imaginamos cómo se pueden desenvolver las cosas hacia el futuro. Nuestra imaginación nos puede resultar muy útil, sobre todo cuando anticipamos cosas que las utilizamos de una forma motivadora.

También tiene su reverso cuando esas cosas que empujamos hacia adelante, las establecemos dentro de un contexto catastrofista y poco constructivo. Hay ocasiones en las que podemos permanecer atentos a qué es lo que exactamente estamos recreando, y el grado de aviso que pueda representar un futuro algo catastrofista; porque puede que tenga una base real.

Hay ocasiones en las que sobre todo si nosotros no tenemos una influencia directa, sí que es conveniente el neutralizar esos escenarios catatrofistas y quedarnos con la situación y datos que tengamos de la misma.

Permancer atentos a cómo estamos construyendo esos escenarios, cual es el hipotético marco que manejamos, qué actores entran en juego, qué papel le damos a cada uno y cómo fantaseamos que se van a suceder esas cosas. Lo poco útil del asunto es cuando nos relacionamos con el escenario como si se tratase de una escena real, les confiero el estatus de un hecho, y no de una posibilidad.

Por más que yo pueda recrear un escenario futuro con un contenido catastrofista basado en datos feacientes, no puedo garantizar -afortunadamente- que eso se vaya a suceder de la forma secuencial en que suelo establecerlo; lo que sí puedo hacer es tomar esos datos reales, y comprobar qué es lo que yo puedo aportar.

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