Realidades Pervertidas

Resulta muy útil el sensibilizarnos con nuestro lenguaje, las «etiquetas» que elegimos utilizar para dar sentido a nuestra experiencia del mundo.

Para muchas personas es algo que «no han notado», pareciera como si sólo hubiese una forma de describir las cosas y las estructuras que utilizamos para ellas. Cada uno de estas «etiquetas» las vamos a tener asociadas a unas respuestas muy personales, que dependiendo del contexto, nos van a facilitar o dificultar la gestión de un determinado asunto.

Muy probablemente no vivirás lo mismo si te digo «este artículo es interesante pero tendrás que pensar», que si te digo, «este artículo es interesante aunque tendrás que pensar», sólo he cambiado «pero» por «aunque», y la diferencia puede que la notes en tí, si te paras un momento y lo consideras.

Yo recuerdo en el pueblo donde me crié que existía la figura de «el tonto del pueblo», bueno había varios personas que se les adjudicaba este apelativo; personas que se les retiraba su condición de hombres o mujeres, y directamente pasaban a «ser», «tontos», sin más, y así los demás se relacionaban con ellos. Apelativos como subnormal, imbécil, mongólico…son «lindezas» de este tipo.

En algunas ocasiones también resulta devastador el abuso del empleo de otra terminología para intentar describir lo que está ocurriendo. Por ejemplo, «la eliminación biológica de lo hebreo», es decir, «el esterminio de todos los seres humanos de raza judía»; así es como en un principio el rígemen nazi calificó a la masacre planificada.

No hay que irse a Alemania, sólo venir a nuestra época y mirar al norte de España -desde nos encontramos- y seguro que nos suenan terminologías como «bajas en la lucha del movimiento de liberación vasco», es decir, al policia que han asesinado con un tiro en la nuca, revestimos la cosa de una «justificación» y eso pareciera «que lo hace hasta legítimo»; cuando resulta ser un asesinato pepetrado por una banda terrotista -¿liberadora?-

Nuestra realidad está llena de estos «eufemismos» para simular, suavizar, edulcorar aquello que empelando una terminología más certera describiría de forma más aproximada. Son cuestiones que hay que gestionar de forma cuidadosa. Modificar unas etiquetas nos pueden favorecer un desarollo personal y parecer un mundo muy distinto -subjetivamente-  en el que vivimos, o bien podemos también crear realidades pervertidas al negarnos a emplear una terminología más ajustada.

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