Dos Problemas o Mas…en Uno

En mi andar por el mundo suelo encontrarme con situaciones que califico de «problemáticas», por lo general aquellas que: no se corresponden con las expectativas que tenía puestas y/o no responden a una demanda que sobre mi persona, sobre los otros o sobre el mundo que estoy haciendo.

Por ejemplo: hoy lunes me dispongo a trasladarme al trabajo conduciendo mi vehículo. A mitad del camino hay un fallo mecánico y el coche queda inutilizado. Es una cuestión que no estaba dentro de lo que yo esperaba que sucediese – expectativas generadas antes de entrar en la situación problemática–  es una presión también de cómo las cosas «no deberían ser»  y puede que incluso esté acompañada de una serie de exigencias y culpabilizaciones por lo acontecido.

Bien, a partir de un hecho objetivo «un fallo mecánico», despliego la forma en la que he aprendido a responder a ese hecho, y puede que ese aprendizaje haya sido muy poco útil y subjetivo, añadiendo otras situaciones problemáticas al original.

A un hecho «A» respondo de una cierta manera tanto emocional como conductualmente «C» y entre «A» y «C» está el cómo yo me estoy liderando «B»  en esa situación en base a la interpretación que de  «A» estoy haciendo.

Aquí la cuestión es seguir la pista y chequear las respuesta que doy a las situaciones que yo considero descolocantes o problemáticas. Entrenarme en flexibilizar a base de investigar cómo yo me estoy liderando en esa situación: cual es exactamente mi diálogo interno, cómo construyo ese diálogo y la exigencia o demanda que existe detrás de todo ello.

Hay soluciones «simplistas» del tipo: «pensamientos positivos»; que si no se corresponden de una adecuada verificación de la situación y sobre todo que estén desconectados de mis valores e identidad pueden contribuir de una forma muy poco útil a mover la situación.

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