Conocimiento

Sigo habitualmente el blog de un economista que a su forma hace pedagogía acerca de su especialidad y los utilizo como una forma de adquirir más «saber» acerca de la cosa y después con ese «saber» verificar en el mundo real lo certero del mismo.

El economista del que hablo no suele contar con el «favor» popular de sus planteamientos, más bien todo lo contario, irritan y se rechazan como inaceptables, es decir, si yo tengo una «teoría de la realidad que encaja con mi forma de ver el mundo, no vengas tú a cuestionarla»

Yo no he seguido unos estudios oficiales en «Economía»; mi acercamiento se produce a finales de los años ochenta cuando en los planes de estudio de Formación Profesional de la rama de Administrativo estaba incluida la asignatura de «Economía» en el cuarto curso. Eran nociones e ideas acerca de términos que después me han sido muy útiles para comprender ciertas dinámicas entorno a cómo funcionan las cosas en «Economia»

También escucho a otros personajes que van de «profesionales de la economía», porque un título los acredita como tales, con lo que tienen y se les supone el aval de acaparar una cantidad de «saber» considerable; aunque entiendo que lo pertinente a preguntarse es acerca de la «calidad de ese saber», lo certero que es el conocimiento del que dispone, una vez más, el modelo del mundo que se ha creado en función del conocimiento adquirido.

Hoy accedemos a la información una cantidad de personas que en un tiempo -no tan remoto- era impensable, eran los denominados «expertos» en los que se delegaba. Con la «popularización» del conocimiento todos nos apresuramos a aportar nuestras opiniones, posiciones, puntos de vista…en base a lo que vamos investigando por nuestra cuenta o simplemente escuchamos, aunque la parte de verificar después si eso que hemos adquirido o se nos ha comunicado es «certero» o no es certero, resulta en una etapa que muy pocos cubren.

En general un ejercicio de «popularización» suele ir acompañado de «simplificación» y si nos quedamos en la «superficie» no podemos comprobar la complejidad que el análisis requiere, y la «complejidad» no necesariamente tiene que ir acompañada de «cantidad», sino en ocasiones de «calidad»

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