Mejor aprender, que olvidar

Una trapecista en un circo generó un incidente al caer en la red -de seguridad- y a la vez rebotar de ella para terminar cayendo en las gradas del público; con una resultado afortunado de ninguna lesión física, aunque la altura y el impacto habían sido considerables.

Esta trapecista fué entrevistada y a la pregunta de cómo se explicaba ella que hubiese resultado ilesa de tan aparatoso accidente, su respuesta fué: «que ella estaba convencida que había un «Angel» que la protegía». A una segunda pregunta de cómo se había planteado su siguiente sesión a la del incidente comentó que ella: «quería olvidarlo todo y como si nada»

Bien, creer que «un Angel me protege» no explica nada de lo que en «realidad» sucedió. Puedes continuar creyendo que un «Angel de la guarda» te acompaña en tu vida -si eso es útil y beneficioso para tí- , y a la vez analizar qué es lo que ocurrió en realidad; porque cuando el entrevistador entró en más detalle de cómo exactamente el ejercicio no había sido ejecutado de una forma correcta, la trapecista sí que empezó a explicar la secuencia de la acrobacia y cuales habían sido la secuencia de fallos. Y en efecto, aquí sí que está identificando información útil, que insisto, puede ser compatible con la creencia en «Angeles», si para la persona no plantea conflicto alguno.

Además aquello que sentimos como «incómodo» tendemos a modificarlo para «sentirnos bien», sin identificar la incomodidad con qué conecta, y cual es el mensaje que quiere enviarnos. Los «sentires» por lo general suelen ser una respuesta adecuada a lo que está ocurriendo, ya que en paralelo estamos «haciendo» y «pesando» para generar eso «que está ocurriendo»; es decir, en el sentir está incluido el proceso de pensar y de hacer.

Ese «sentir incómodo» puede estar actuando, avisándonos de que hay algo que sería útil de revisar, y actuar, modificar, cambiar….pero si no lo escuchamos, podemos estar dejando de prestar atención a una información muy útil. Si el recuerdo del incidente a la trapecista continua siendo incómodo, es más útil investigar cómo está pensando y volviendo a recrear ese incidente y qué puede aprender para modificarlo, en lugar de «tirarlo a la papelera del olvido»

Lo que ya no resultaría tan útil sería es si una vez revisado y aprendido del incidente, el mal sentir se mantuviese, la respuesta al mal sentir se mantuviese, o que la expereciencia negativa contaminase toda su experiencia en el circo y lo que en ella desarrolla. Una alarma de incendios nos previe del mismo, y el sonido es desagradable precisamente para empujarnos a prestarle atención. No es nada apropiado cortar el cable del sonido porque es estridente, sin investigar de qué nos avisa; como tampoco que una vez «atendido el incendio» el sonido de la alarma continue dándonos el aviso.

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