La gran causa

Cuando nosotros explicamos el relato de un acontecimiento que nos preocupa, inquieta, queremos mejorar…lo que estamos mostrando es cómo nosotros lo estamos interpretando y ajustando a nuestro modelo del mundo. Tan seguro nos encontramos que se ajusta a la «realidad» que no establecemos esta diferencia.
Solicitamos una ayuda, consejo, asesoramiento, porque este modelo del mundo que hemos estado aplicando ya no nos es válido o resulta insuficiente, y es muy probable que al hablar de nuestra «inquietud» ofrezcamos paralelamente «la gran causa»
Me comentaba Carlos que a causa de la separación de sus padres durante la adolescencia él se había convertido en una persona insegura, infeliz y sin ningún proyecto en su vida. Es lógico tener este tipo de comprensiones ya que una forma de modelar el mundo es el de la «causa-efecto», aunque ésta manera cuando la extendemos y generalizamos nos puede llevar a conclusiones muy poco certeras.
Si comento que una bombilla la he encendido a causa que he accionado un interruptor, parece algo razonable. De ser el caso con ir a una ferretería y comprar un interruptor podría alumbrar cualquier bombilla que me encontrase en el camino, aunque ésto último ya parece algo menos razonable. Entre accionar un interruptor y que una bombilla dé energía se necesitan bastante más cosas, y el interruptor es sólo una parte de ellas. 
Es lo que suele ocurrir cuando atribuimos a un hecho o unos pocos hechos la gran causa de un acontecimiento, y no atendemos a otras muchas más cosas que ahí están implicadas. El modelar la realidad a través de causa-efecto, ofrece una apariencia de conocimiento falsa, ya que resulta simplista. Otro ejemplo lo puedes comprobar cuando prestas atención a cómo los medios de comunicación presentan las cosas.
Te puede resultar muy útil el explorar a lo largo de tu día a día, cuantas comprensiones haces de las cosas tomando este modelo de «causa-efecto»: como me he levantado tarde, he llegado tarde al trabajo; y entre una cosa y otra:
– ¿Qué cosas has hecho desde el momento en que has visto que era tarde?
– ¿Cómo has organizado la experiencia?
– ¿Cómo exactamente una cosa causa la otra?
– ¿Significa entonces que si no te levantas tarde no llegarás nunca tarde al trabajo?
– ¿De cuantas cosas dependía adicionalmente que el funcionamiento adecuado de ellas, también condicionara tu hora al llegar al trabajo?
En cuanto que investigas un poco, hay muchas más cosas sucediendo.
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